lunes, 13 de febrero de 2012
La niñita que se negó a ser gorda
Mientras más cociente estaba de esto más difícil se me hacía, era algo que tenía que meterme en la cabeza, era como una jaula enorme que atrapaba a un animal pequeño, no me podía escapar de eso, no me pertenecía, yo era libre, pero esa jaula pesaba tanto, fueron meses helados, incocientes, ahogados en litro y litros de agua que vomitaba en el piso, otras veces era comida por todos lados que iba a dar a la cañería, pensaba en niños africanos, pobres, indigentes, vagabundos, pero ellos eran libres, su miseria era propia, la mia no me pertenece, que se jodan y luego pedía perdón a los dioses y seguía vomitando. No era justo morir así, no recuerdo un día de mi vida en que no me haya sentido así. Pasado los años me acostumbre, me es tan normal que me molesta que me lo reprochen, solo como 2 veces al día, una vez en la mañana y otra a la hora que llega mi mamá, tomo un vaso de leche y siento que me comi a la mitad del planeta, se me olvida comer y podría pasar así todo el día, no lo recuerdo, ya baje 10kg y voy a bajar 10 más, pero Isabell murio, ella pesaba 39 y murio, no es justo morir asi, pero morir por amor es más patético aún, mientras pueda salvarme de esa opción, lo que sea
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