Quiero que esa tonta medicina sepa a vainilla para que me quiten este desagradable sabor a "espacio vacío", le rogaría a Dios para que esconda el sol detrás de las nubes para poder imaginarte en el cielo. El tiempo pasaría tan lento como un medio día sin esperanzas de que llegue un atardecer lluvioso y en esta ciudad de esquizofrenicos deberían cumplirme este deseo, como regalo de navidad o por mi cumpleaños o solo por mi santo futuro o quizás por la curiosidad del espectador, que por mi parte les prometo un espectáculo, quitenme este calor de invernadero que se acrimina con mis pensamientos y me deja seca para soñar con lo que me dejan de ti. No quiero ver señoritas de cabello rizado que te rondan, que te besan y pestañean como en una mala película de terror, con sus vestidos de oro que te deslumbran y te dejan sin memoria, sin los recuerdos en los que me tenías, con mi simple vestido de calle, el cabello desordenado con mechones revoloteandome en el rostro y estas tristes flores amarillas que tanto me gustan. Hey! tú! otra sobredosis para la señorita, por favor.
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